Apple retira del mercado el Mac Pro: Adiós al 'rallador de queso'
Apple descontinuó oficialmente el Mac Pro, su workstation de gama alta. Este equipo, conocido como 'rallador de queso', estuvo en el mercado desde 2006 y su retiro sugiere un enfoque renovado en otras líneas de productos profesionales.

La noticia es oficial: Apple ya no vende el Mac Pro, su workstation más potente y, por lejos, la más cara. Este equipo, conocido cariñosamente como el "rallador de queso" por su diseño distintivo, desapareció del catálogo de la marca. Es el fin de una era para un modelo que acompañó a profesionales desde 2006, cuando reemplazó al Power Mac G5 y marcó el cambio de Apple a procesadores Intel.
El Mac Pro no era una máquina cualquiera. Estaba diseñado para cargas de trabajo extremadamente exigentes: edición de video 8K, modelado 3D complejo, desarrollo de software a gran escala y tareas científicas. Su arquitectura permitía una gran capacidad de expansión, con múltiples ranuras PCIe para tarjetas gráficas profesionales, unidades de almacenamiento y otros componentes específicos. Era la opción para quienes necesitaban el máximo rendimiento y flexibilidad en el ecosistema de Apple, sin importar el costo.
Pero los tiempos cambian. La llegada de los procesadores Apple Silicon (la serie M) marcó un antes y un después. Equipos como el Mac Studio, e incluso las MacBook Pro más avanzadas con chips M Pro o M Max, hoy ofrecen un rendimiento que para muchas tareas supera al Mac Pro con Intel, y a un precio considerablemente menor. Esto dejó al "rallador de queso" en una posición complicada, con una propuesta de valor que se fue diluyendo frente a la eficiencia y potencia de los nuevos chips. Para muchos profesionales, la diferencia de rendimiento ya no justificaba la inversión extra.
¿Qué significa esto para quienes trabajan con hardware de Apple? Si bien el Mac Pro Intel ofrecía una expandibilidad que los Mac Silicon actuales no igualan del todo (especialmente en ranuras PCIe internas), la realidad es que la mayoría de los usuarios encuentran soluciones excelentes en el Mac Studio o en las MacBook Pro. Estos equipos ofrecen un equilibrio superior entre potencia, consumo energético y costo.
Ojo, la movida de Apple no es solo sobre chips. La marca está redefiniendo su estrategia global, y parte de eso incluye expandir su plan de manufactura en Estados Unidos, sumando nuevos socios como Bosch y Cirrus Logic. Esto busca reducir riesgos geopolíticos y gestionar mejor los costos de importación, algo que podría influir en cómo se diseñan y distribuyen los futuros productos.
Por ahora, el Mac Pro Intel es historia. La pregunta que queda es si Apple lanzará un sucesor con Apple Silicon que retome la idea de una workstation modular y ultra-expandible, o si el futuro de la potencia profesional en Apple pasa definitivamente por el Mac Studio y sus variantes. Para el usuario profesional, es clave evaluar bien qué necesita: rendimiento bruto, expandibilidad específica o un balance más eficiente. La buena noticia es que las opciones de alta gama de Apple siguen siendo muy potentes, solo que ahora con otro formato y otra filosofía.



